Sunday, August 17, 2008

La chica del lago VI



Viene de la chica del lago V

La mano, los dedos que al abrirse soltaron la pistola que cayó entre los cuerpos en la alfombra, eran los míos, no quedaba duda: eran los míos, tenían que serlo porque los veía delante de mis ojos, los mismos dedos que parecían haberla guiado apuntando y disparando. Ana estaba en la silla detrás del vidrio. Una herida en el centro del pecho desnudo, los ojos, la boca abierta. Pensé en ir a desatarla, pero miré primero a mi alrededor para terminar de orientarme y vi en el descanso de la escalera que bajaba al río cuatro figuras que parecían congeladas en el acto de subir.
Eran Jimmy, yo, Tommy, y Henry. Al acercarme, vi como empezaban a bajar las escaleras en marcha atrás. Iban bajando hacia atrás como si el tiempo pasara al revés. Llegaron a la puerta de barrotes, que se abrió al salir yo para meterme gateando hacia atrás con los pies primero en el agua luego de retirarse los lagartos. Jimmy llevaba en la boca un cigarrillo encendido que se apagó al contacto con el fuego del encendedor para terminar en el atado junto con los demás. Tommy, y Jimmy discutian gesticulando, Henry fué el primero en desaparecer desandando sus pasos hacia el living.

Lo seguí y vi como se sentaba en el sofá para mirar hacia la barra del bar. Ana medio vestida, se desvestía agachándose a dejar ropa por el suelo mientras atrás de la barra, la chica, la del muelle, la novia de Henry, también desnuda sostenía en la mano un vaso que se iba llenando a medida que tomaba. Ana, desanduvo unos pasos hasta adonde estaba la otra chica que la abrazó besándola en el cuello.

Tommy volvió llegando al sofá y se quedó hablando con Henry unas palabras aspiradas al revés, mientras Jimmy volvió sobre sus pasos que lo habían hecho pasar por la barra. La chica tomó la llave de la que me había hablado Tommy y que estaba al lado de un vaso de wisky para volver atrás el acto de cerrar el baúl y sacar un bulto grande que luego Jimmy se llevó yéndose hacia el depósito de donde evidentemente lo había traído.

Atrás mio escuché un zumbido. Un ruido apagado y vibrante como de un motor eléctrico. Me dí vuelta a mirar y vi a Pedro Morgante, mi compañero del primer año de la Universidad del Cine. Estaba colgado boca abajo del techo mirando por el ocular de una cámara gigantesca que zumbaba fijada a un carro de travelling que se deslizaba por unas vías pegadas al techo. Cuando vió que lo miraba se dirigió a mi guiñando un ojo.
Asi es mas loco, dijo Pedro. Claro, contesté, pero tenés que poner la cámara al revés también, ponela de cabeza, entonces cuando pasemos la película, la damos vuelta poniendo los fotogramas al derecho, y de esa manera podemos mostrar la acción en orden cronológico. En seguida llegó un ejército de asistentes de cámara a corregir el error poniendo la cámara de cabeza. La escena estaba congelada, los asistentes corrían por el living midiendno luz incidente, luz reflejada, dando indicaciones, corrigiendo luces, prendiendo spots, cambiando gelatinas.
Listo! me gritó pedro y me lanzó un cigarrillo de la misma marca de los que tenía la chica del lago. Lo encendí y la escena continuó: La chica del muelle y Ana besandose. Cuando ví a Jimmy desaparecer en el depósito caminando hacia atrás lo seguí.

Las luces estaban apagadas y las estanterías se iluminaban solamente con el fulgor de mi cigarrillo. En uno de los pasillos mas alejados se escuchaban pasos y ruidos como de alguien que acomodaba cosas en la estantería. Caminé hasta allá. Cuando llegué, vi a la chica del muelle que cargaba unos rollos gigantescos de película en un carro. La chica levantó la vista, esto también es para vos. Estados alterados, de Ken Russel, la escena del laboratorio, te acordás?
Claro, dije, William Hurt está solo en el laboratorio experimentando con drogas psicotrópicas mientras sus amigos están en el bar, el laboratorio está oscuro cuando ellos lo llaman para que vaya, y cuando él sale por la puerta, la cámara se queda en la oscuridad viendo como se va por el pasillo y luego hace un movimiento muy lento hacia un armario abierto y oscuro que está sobre el pasillo frente a la puerta y en el que solo se ve un brillo misterioso de algo que no se sabe que es. Y vos que pensás que puede ser? preguntó la chica, un tubo de ensayo, un microscopio, el ojo de una bestia, puede ser cualquier cosa, contesté.
Ves que la merecés? es para vos, y es hora de irte. Pero, y los demás? Ana? adonde están? y como hago para llevarme las cosas?
Ana está muerta, no te acordás? los mataste a todos. Y lo que necesitás para llevarte las cosas está en el baúl al lado de la barra.

La chica me acompaño al living. El cigarrillo ya se acababa y lo apagué pero ya mis ojos podían ver mejor. Cuando llegamos al Living vi la llave sobre la barra, los cuerpos de Tommy Jimmy y Henry estaban tirados en la alfombra, Ana seguía en la silla del balcón. Tomé la llave y abrí el baúl. Adentro había una mochila negra enorme. parecía una de esas mochilas que se usan para trekking pero estaba hecha de un material impermeable y liviano. Y acá me tengo que llevar todo eso? pregunté. Buceando, contestó la chica sonriendo, pero se te acaba el tiempo. Corrí hasta el depósito, y metí una cámara arriflex 16mm blindada, tres lentes, y llené el resto con celuloide virgen. Cuando volví al living encontré a la chica dandome la espalda, las manos apoyadas en la barra, en una de ellas el atado de cigarrillos, en la otra el encendedor, el pareo subido hasta la cintura. Movia las caderas para mostrarme el culo invitándome. No querés hacerme unos mimos antes de irte?

Le saqué dos cigarrillos y le alcancé uno. Tengo la impresión que haga lo que haga, es lo equivocado, dije. Entonces por que no me la metés un poquito? preguntó. Porque de todos los errores, ese puede ser el peor? le contesté preguntando.
La chica sonrió, dió una pitada larga mirandome y se acomodó el pareo. Luego de un rato largo de silencio terminamos nuestros cigarrillos. Te tenés que ir, los lagartos ya no están más, dijo la chica. Y me acompañó a la escalera de piedra. La puerta de barrotes estaba abierta. Te espero en el muelle, rami, dijo entonces y me lancé al agua.

La mochila pesaba mucho y a pesar de la facilidad para nadar, me costaba avanzar, braceaba esforzándome, veía el fondo del río pasar por debajo mío rápidamente, pero tenía la sensación de no ir lo suficientemente rápido, de avanzar cada vez mas lento. Cuando vi el muelle a unos veinte metros ya casi no me quedaban fuerzas, con el pie rocé el fondo y me empezaba a faltar el aire, cada vez que braceaba avanzaba menos, mis brazos ya no tenían reservas. Llegué con lo último a pararme en el fondo del río a metro y medio del muelle, La falta de aire, de fuerza, sentí el sabor de los cigarrillos subiendome desde los pulmones, desesperado traté de sacarme la mochila pero era imposible deshacer los seguros. La mochila me apretaba el pecho y la cintura, la Arriflex, los lentes, los rollos de celuloide, me era imposible sacarmelos de encima. Arriba en el muelle estaba la chica, fumando y mirandome. Yo la vi claramente cuando me saludó con la mano, entonces sentí el agua fría llenandome los pulmones, una última, inútil brazada hacia la superficie, que no logró despegarme del fondo.

La chica tiró su cigarrillo al agua y morí.

-Ende gut, alles gut-

Sunday, August 10, 2008

La chica del lago V


viene de la chica del lago IV



Era evidente que para atarme habían utilizado los recursos del depósito, mis piernas y mis brazos estaban pegados con cinta a las patas y los apoyabrazos, en la boca sentía algo como un pedazo de tela y otro pedazo de cinta me daba la vuelta a toda la cabeza tapándome la boca. El mareo inicial no se iba. Al contrario. Empezaba a sentirse como una embriaguez cálida y confusa, me costaba fijar la vista y la atención. Al otro lado del vidrio sucio de las ventanas se veían siluetas bailando, una de ellas se acercó gateando a la ventana y besó el vidrio lascivamente. Era Ana. Estaba desnuda y desde atrás se le acercó Jimmy besándole el cuello. Ana golpeteó el vidrio con las uñas saludandome con una sonrisa mientras se metía en la boca los dedos de Jimmy, que se levantó y en seguida apareció Henry que se la subió a cuestas tomándola por abajo de las piernas y cogiéndola contra el vidrio. Tommy se acercó y golpeó la ventana con el caño de su pistola brillante.

Ana y sus mejillas de pecas, un camuflaje de inocencia para esconder esta lujuria vuelta obsesión. Ana, tantas veces sorprendente en sus interpretaciones durante clases de semiotica, tan semiótica en su avidez de interpretar las simbologías del arte. Estaba estudiando. Estudiando géneros sexuales, sus lineamientos paradigmáticos, elementos semánticos, detalles de sintaxis, desarrollo, y plot sexual.
Coger es un arte! exclamó decidida y llena de elan investigativo desde atrás del vidrio mientras la acariciaba el metal cromado de un arma que no tardó en meterse en la boca sintiendo seguramente el sabor carbónico y picante de la pólvora quemada. El acto de chupar el caño del arma, tan claramente análogo al de tener en la boca el o las pijas duras de Jimmy, Tommy, Henry, o la mía, para ella, vuelto objeto de estudio para entender la construcción del juego de poder de una puesta en escena cinematográfica.
Entendés? dijo lamiéndose, no es lo mismo mostrar una felatio normal, si querés mostrar la relación de poder. Le faltan niveles de agresión latente, pero reemplazando el pene por un arma, la relación se vuelve evidente, obvia, y de pronto el acto transporta aspectos sintagmáticos mas claros de una intensidad y pureza inalcanzable en el acto natural!

Las imágenes, los ruidos, los cambios de temperatura, el tacto de la brisa en el pelo, todo persistía en mi mente y volvía a ser visto, escuchado, sentido en una sucesión sensorial de estímulos encimados unos con otros, los dedos de Jimmy, la sonrisa de Ana, el tic tic de las uñas contra el vidrio. Un cosquilleo tibio me latía en las sienes, y por momentos podía sentir las voces como si me hablaran directamente a mi para luego ver la escena desde mi confinamiento en la silla, y mas tarde encontrarme a mi mismo del otro lado del vidrio enunciando plétoras de monosílabos sexuales cuya única función sintáctica parecía ser la de conectar una embestida con otra.

Ana reía, gritaba, pedía mas, cambiaba de posición, Jimmy aparecía con vasos de whiskey, le acariciaba los pechos, Henry la cogia, Tommy gritaba furioso, y todo se repetía y mezclaba, Tommy, Jimmy, los dedos en la boca, mi fraseo monosilábico, la lengua caliente de ana y su aliento fresco en el beso del recital, su mano en mi cintura durante fiestas pasadas y la de Tommy pegándole en el culo, los gritos pidiendo más, y sus sonrisas hermosas, las de antes, y las del otro lado del vidrio, las que hubiera querido ver dedicadas a mi y las que serían para otros, para jimmy, henry, para tommy con su pistola y los besos y mordiscos en el cuello, mordiscos de dientes que se clavaban suavemente disparando escalofrios, y ojos cerrados, bocas abiertas, lenguas húmedas explorando piel caliente, saboreando el calor genital de una tropa de hunos de gesto animal dibujado en el diámetro de los ojos, en el porte de la dentadura con multitud de caninos lanzándose a marcar ese cuello apenas adulto, el abdomen, las nalgas expectantes.

En un violento trip empático yo era todos ellos, viendo la escena desde los ojos de todos. Tommy, la pistola cargada, Jimmy dandole whisky en la boca a Ana, yo mismo detrás del vidrio, retorciendome para liberarme, Henry desnudo y mojado de traspiración, montado arriba de Ana besándola, o la misma Ana en cuyos ojos el proceso de significacion sexual al unir significantes -la palma del pie derecho de Ana con la pantorrilla izquierda de henry- seguía construyendo significados componentizados en sintagmas escénicos. La palma de su pie acariciando la pantorrilla suavemente, o el talón del pie golpeándola con la furia luchadora de quien quiere librerarse, viste? me preguntaba Ana. Son dos sintagmas distintos!

BASTAAAA!!! grité siendo todos ellos y extendiendo un brazo que terminaba en fuego de pistola. Dos disparos, tres, cinco, ocho, humo de pólvora, cuerpos perforados en caída silenciosa hacia la alfombra y un estado repentino de consciencia alerta.
La ventana del living estaba rota, los cuerpos de Jimmy, Henry y Tommy en la alfombra, y en la silla detrás del vidrio roto el cuerpo atado y sin vida de Ana.


-Continuará-

Friday, August 08, 2008

la chica del lago IV




viene de la chica del lago III

Desde el muelle se veían a lo lejos unas montañas, el río corría por un valle. Ni chicos jugando ni patos ni sol ni choripanes. Tres personas me miraban desde el muelle de la casa del medio del río, que parecía flotar en el agua.

Las siluetas me resultaban conocidas, uno petiso y panzón, los otros dos mas altos y flacos. Uno de los flacos sacó un cigarrillo, lo encendió y me hizo un gesto cabeceando impaciente. Yo también encendí uno de los cigarrillos de la chica que venía saliendo de la habitación acomodándose el pelo.
Me devolvés mis cigarrillos? me preguntó cuando llegó al lado mío.
Por que me dejaste ir? Porque estamos jugando el juego, contesté, si aprovechaba la situación echándote encima mi jauría de demonios mentales hubiera sido mi fin, me equivoco? La chica sonrió soltando el humo asintiendo con la cabeza. No está mal -dijo entonces arreglándome el pelo con suavidad y acercándome la cara- tranquilo, agregó, estoy de tu lado, y no soy un monstruo.

Hubiera querido creerle, una mujer perfecta toda ella, su piel, su cuerpo, su olor. Y cuando nos besamos, también su forma de besar, madura pero dulce.
Que hago acá? le pregunté. Acá? estás buscando tu destino, no lo sabías? ahora tenés que ir a la casa del río, tenés que bucear, pero no te preocupes, que es más fácil de lo que parece. Y dicho eso, me empujó al agua.

Una especie de remolino me atrapó arrastrándome hacia el fondo y haciéndome girar violentamente. Cuando pude estabilizarme, traté de resistir para volver al muelle, pero al primer intento, el remolino me tragó nuevamente. Entonces recordando que tenía que bucear, dejé de luchar, y el agua se calmó. Encaré hacia la casa tratando de orientarme y ahorrar aire. Era un trecho largo. Pero enseguida noté que avanzaba muy rápido, incluso contra la corriente, cada brazada me empujaba adelante cinco metros, siete metros, diez mestros. Nunca había nadado tan rápido. En la superficie nadaban lagartos negros parecidos al de la primer habitación de la cabaña, algunos parecían pelearse por comida. Partes de animales descuartizados flotaban en el rio, y cuando un lagarto veía un trozo, se abalanzaba sobre él provocando que los demás lo siguierann para robárselo. Ya cerca se veía la casa cuando uno de ellos me miró detenidamente estudiándome unos segundos, luego se me vino encima pero me pude escapar, el bicho empezó a perseguirme y a los pocos metros llevaba una cola de cientos de lagartos atrás mío.

Una escalera de piedra del ancho de la casa bajaba hasta el fondo del río y terminaba en un descanso con una puerta de barrotes de hierro. Cuando alcancé la escalera, subí corriendo en cuatro patas hasta el descanso, y cuando corrí hasta la puerta ya salían del agua cientos de lagartos chillando. Alcancé a cerrar la puerta detrás de mi con apenas uno o dos metros de margen. El chillido de los bichos era infernal pero el cerrojo de la puerta no podíavolver a abrirse. Estaba a salvo. Detrás de la puerta estaban esperandome las tres siluetas del muelle. James "Jimmy" Conway, Henry Hill, y Tommy deVito.
Jimmy me alcanzó una toalla. Viste? dijo mirando a Tommy mientras señalaba con el cigarrillo encendido los lagartos, te lo dije, me debés 100 mangos. Tommy sacó un billete de cien dólares y se lo dió golpeándole la palma ruidosamente mientras me miraba enojado.
Pensás que soy gracioso? eh? eh? me preguntó entonces, gracioso como que? como Ricky Maravilla? Gracioso como el tonto del barrio? gracioso como qué? estoy acá para hacerte reír?
Dejalo, lo interrumpió Jimmy poniéndole la mano en el pecho, todavía tiene mucho por delante. Henry miraba la escena en silencio sin dejar de clavarme la mirada.

Este es Tommy, dijo Jimmy, y está enojado porque acaba de perder cien dólares porque apostó que los lagartos te iban a tener de almuerzo, el otro acá atrás mío es Henry, que también está enojado porque vió como besabas a su chica en el muelle. Y yo soy Jimmy Conway.
Asique la desataste? me preguntó Henry saliendo de atrás de Jimmy. Que pasó? no te gustó mi novia? En el muelle no daba esa sensación, qué le hiciste? la tocaste? Te voy a cortar las pelotas, pendejo!

Entonces Jimmy se encargó de tranquilizar a ambos, Ramiro está acá como nuestro invitado de honor, es de la familia, OK? Vení conmigo, arriba está lo que venís a buscar concluyó Jimmy subiendo a la casa por otra escalera. Yo lo seguí y atrás mío subían Tommy y Henry. La casa era por dentro -con excepción de un living- un galpón gigantesco, como un almacén de mercaderías organizado en pasillos largos de estanterías altísimas cuyo final se perdía en la oscuridad de la distancia, las estanterías estaban repletas hasta el techo de equipos de cine. Cada pasillo dedicado a un tipo particular de equipo: cámaras pasillo 1, lentes pasillo 2 y 3, rollos de celuloide virgen pasillos 4, 5 y 6, equipo de grip pasillos 7 al 11, equipo de iluminación pasillos 11 al 18. Había tambien pasillos con equipos de post produccion, computadoras, equipos de sonido, montaje, libros, películas.

Este es tu premio, ramiro, todo esto es tuyo. Dijo Jimmy. Si, es para vos, agregó Tommy, tenés para hacer una buena película sobre nosotros! Si hacés una película sobre nosotros quiero saber quien hace mi papel, escuchaste?
Pero te lo tenés que llevar hoy, dijo henry yéndose hacia el Living, los otros lo siguieron. Vení con nosotros dijo Tommy. En el living había un bar, una chica preparaba unos whiskeys de espaldas a nosotros, los puso sobre una bandeja y nos los acercó. La chica era Ana, mi compañera de la Universidad del Cine. Flaca, de pelo oscuro, pecas, 1,75 m, buenos pechos grandes, un culo precioso y compacto, graciosa, simpática, inteligente, gustaba del cine mudo y quería estudiar montaje. Ana era para mí la chica del momento. Me había dado un beso durante un recital, y no me la había podido sacar de la cabeza nunca más. Al verla se me aflojaron las rodillas.

ANA???!?!
Hola Rami, dijo dándome un vaso, ya conocíste a los chicos, veo. Si, contesté pero que hacés acá? Estoy estudiando, contestó con naturalidad.
Tommy interrumpió impaciente, disculpá pero no tenemos mucho tiempo, por favor prestá atención que tenemos que explicarte esto y luego podés seguir de charlita con tu amiguita, OK? Los equipos del galpón son para vos, pero te los tenés que llevar hoy mismo, acá tenés una llave, con esta llave abrís ese baúl al lado del bar. Adentro vas a encontrar todo lo que necesitás para llevarte todo lo que es tuyo.
Pero no puedo llevarme todo, contesté, cómo voy a salir de la casa? hay un bote? Ma que bote ni bote! contestó Henry, ya sabés que la única manera de cruzar el rio hasta la otra orilla es buceando.
Buceando? pero cómo voy a llevarme todo eso buceando? Es imposible! dije desperado, Mirá pendejo, dijo Henry, a Tommy casi le pegan dos tiros por traerte ese equipo, sabés lo que nos costó juntar todo eso? Más vale que sepas apreciarlo!
Por el rabillo del ojo vi a Ana bailando con Jimmy, movía la cadera y Jimmy le ponía la mano en el culo. Pero ya sólo una cámara equipada pesa mas que yo, no puedo llevarla buceando! Tommy se rió, tiene razón, que se lleve lo que pueda dijo sacando una pistola y me pego un culatazo en la cabeza que me debe haber desmayado.

Cuando abrí los ojos me sentía mareado, como ebrio y veía todo muy nublado. Estaba atado y amordazado a una silla en el balcón de la casa desde donde se veía a unas personas bailando en el living.


-continuará-

Wednesday, August 06, 2008

bienvenidos al festin

Un dia, hablando con la novia de un amigo, le dije, ebrio como estaba, que lo que más me gustaba en la vida era el vino tinto, estar con amigos y las obscenidades.
Claro que hay muchas otras cosas que disfruto, pero basicamente eso resume, abstrayendo las tres cosas, mi instinto fiestero de carácter hedonista, el placer de realizar actividades sociales con gente en mi sintonía, y por último cualquier actividad asociada a descargar energía sexual (léase no sólo coger, sino también putear, fantasear, y escribir, que puede ser una forma de cumplir una especie fantasia exhibicionista).
En el blog se combinan hasta ahora sobre todo las dos últimas, el vino se lo están tomando merengada y lu mientras disfrutan(o se horrorizan) de mis efluvios mentales. Pero estoy seguro que cuando vaya para baires me vana recibir con una copita de tinto para hacerla completa.
A todos los demás, amigos, conocidos, recién llegados, gracias por leer el festin.
tendré que poner un contador para poder festejar el visitante número 10K?
Creo que mañana lo hago para no ser menos.

Tuesday, August 05, 2008

la chica del lago III



viene de la chica del lago II

La habitación estaba vacía excepto por la cama, un ropero y una silla con su ropa y un atado de cigarrillos. Paredes y piso de madera, la cama sólo tenía cuatro patas y arriba un colchón, una habitación muy sencilla. Entré cerrando la puerta y me quedé unos segundos mirando la escena desde uno de los lados de la cama.

La vista de la chica inmovilizada me impresionó. Un nudo extra la ataba contra las patas de la cabecera impidiéndole erigirse. No existe algo mas opuesto al resguardo de la intimidad que exponer en esa posición y de esa manera precisamente lo que siglos de industria textil y cultura religiosa se complotaron para tapar.
Y ahora? pregunté. Por favor, desatame dijo ella, todo el aire soberano esfumado en una súplica.
Para que te me transformes en un lagarto negro y trates de matarme? contesté. Quien te ató así? No te puedo decir, pero por favor desatame. No soy un lagarto y no te voy a matar, dijo forzando las sogas que le ataban los brazos.

Me paré al pie de la cama atrás de ella para apreciar mejor la escena: el culo redondo y duro regalado en ofrenda, y ese pliegue tan cuidado de frescura adolescente inmaculada y suavidad carnal, la espalda estirada hacia adelante por encima de los almohadones duros. Todo alineado en perfecta simetría con el centro de la cama desde la coronilla hasta los pies.
El altar de la lujuria en el templo del placer! Bienvenidos mis vicios, mis muchos vicios:
los exquisitos, los sucios, indecibles, complejos, los simples, los decadentes, los infantiles, los favoritos. Una cacofonía de demonios mentales nuevos y viejos y la oportunidad irrepetible de saciar apetitos que me valdrían al menos una excomunión y quizás hasta una temporada en la cárcel.

Es que creo que no quiero desatarte. En realidad, quiero cualquier cosa menos desatarte, dije agarrando el rebenque con la derecha y ensayando un latigazo ruidoso en el colchón.
Decime por favor quién te ató así y por qué? y decime como puedo zafar de esta pesadilla.
Ya te expliqué, me contestó, que sólo podés salir jugando el juego. Me vas a desatar?
Hipnotizado casi, por la forma perfecta de ese culo ideal le acaricié las nalgas y le clavé los dedos en el cachete llenándome la mano de esa carne tan regalada y preciosa.
Soltáme hijo de puta!
El segundo latigazo cayó también a modo de ensayo pero mucho más débil y le cruzó los dos glúteos dejando una marca apenas rosada.
AY! gritó, uyy perdoná, no queria hacerte doler, pero es que no puedo garcharte antes de dejarte el culo bien rojo, contesté riéndome. Sabes lo que creo? creo que vos misma te ataste, no se cómo lo hiciste pero sí se por qué, y es que querés que te viole. Le aplaudí con la mano abierta en el culo dejándole esta vez sí, el contorno de mis dedos marcados en rojo caliente.
Sii, dijo exhalando un suspiro tenue, a lo que contesté con un segundo chirlo en la otra mejilla.

Di la vuelta ala cama hacia la silla con la ropa, me prendí un cigarrillo y me arrodillé en el piso apoyandome en la cama mirándola, ella seguía con la mejilla apoyada en las sábanas.
Luego de pitar un rato mi cigarro que resultó muy fuerte, le solté el nudo que la sujetaba por adelante y le ayudé a pararse, tomándola por los hombros.
No me ibas a dejar el culo rojo y garcharme? preguntó entonces.
Ese es tu juego, nena. Para eso estás acá, dije tosiendo humo y me la acerqué rodeándola con los brazos para desatarla.
No deberías fumar tanto dijo entonces liberándose. Ahí me levanté, le alcancé su ropa y me despedí diciendo que la esperaba en el muelle.

-continuará-

Monday, August 04, 2008

llegado este punto

@chacho: si, se pone raro. Pero no por designio consciente del autor: la idea es sencillamente contar el sueño que me hizo dejar el cine por la ingeniería. El desarrollo de la historia es extranyo porque los sueños son así.

Pero llegado este punto me pregunto si no debiera tener un poco de cuidado con lo que sigue (en forma y contenido).

Espero no herir ni molestar mentes susceptibles, porque sé que algunas de las cosas que siguen no son necesarias para el plot de este sueño, aunque quizás si para satisfacción de mi ego.

Hasta ahora no cuidé mucho la forma antes de publicar un post(nunca en la historia del blog a excepción de la mesa de los cortiñas), no tuve cuidado de corregir errores de ortografía, ni problemas estilísticos y estéticos del relato: problemas de ritmo, palabras repetidas, frases excedentes. Pero siempre vuelvo sobre los posts a corregir problemas cuando los veo luego de la décima lectura.

Por eso mi blog es como dice mi amigo Javier, un blog mutante, cada post es un un Work In Progress. Me reservo el derecho -aparentemente inaudito en la blogósfera- de editar mis posts cuando y cómo quiera.

En otro orden de cosas, me alegro de ver sus comentarios, es la única forma de ver que otros leen lo que posteo. Pero curiosamente esto me causa al mismo tiempo alegria y un sentimiento de falta de libertad. Como quien se siente observado. En este caso me siento leído y eso me lo hace pensar dos veces antes de publicar textos que expongan partes (de mi cosmovisión) que pudieran ser malinterpretadas.

Mientras mi blog era anónimo y nadie lo leía, podía postear cualquier cosa, que se iba a perder en el anonimato de la red. Los commenters del blog hubieran sido gente llegada al festin por afinidad de búsquedas en google. Ahora me tengo que plantear si no debería controlar el nivel de blasfemia y obscenidad en los posts, plantearme si mis amigos me van a seguir queriendo, aceptando y sobre todo repetando luego de leer un determinado párrafo.

Ya me sucedió algo similar con los posts del verano cordobés que representa una época extraña de mi vida de la que -por vergüenza- me cuesta escribir.

Creo que la libertad total podré obtenerla solo en el anonimato.
OJO!!! no me malinterpreten acá! me encanta compartir estas cosas con ustedes y ver que les interesa, pero como son mi primer público tengo algo de miedo de decepcionarlos, asustarlos u ofenderlos, se entiende?

Sunday, August 03, 2008

la chica del lago II



viene de la chica del lago


El charco de sangre amarilla cubría el piso y la piel negra del bicho brillaba reflejando las luces de la habitación. Uno de los brillos parecía reflejar una fuente de luz a mi derecha, una puerta abierta. Las lágrimas que me caían por la cara eran de ira y miedo por ver frustrada mis fantasía de descanso. Nuevamente víctima de mi candidez soñadora había caído en la trampa de un juego bizarro que casi me había costado la vida. Me sequé la cara con el antebrazo, llorar no me iba a servir de nada.

El brillo reflejado en la piel negra del bicho se ensombreció al oírse el ruido de unos pasos, pero no quise mirar, una voz de mujer me saludó.
Bienvenido a un mundo que no entendés, Ramiro, espero que estés bien. Lamento haberte hecho pasar por esa experiencia pero creéme que era necesario...
Adonde estoy? interrumpí parándome en el charco de sangre detrás del cadáver. La que me hablaba ahora llevaba un pareo de colores y un corpiño de bikini, el pelo largo ondulado y castaño.. También ella tenía un cuerpo perfecto, cada curva en su lugar, ni un gramo demás. Que es todo esto? pregunté haciendo un gesto con los brazos abiertos señalando a mi alrededor, y que es esto? pregunté pateando el cadáver negro en el piso.

El monstruo que mataste te explicó que al entrar a la cabaña ganaste una competencia. Lo que te dijo no es del todo cierto: al entrar por la ventana no hiciste más que aprobar el primero de varios desafíos pero no ganaste nada. Sin embargo es importante que entiendas que al entrar a la casa aceptaste las condiciones del juego y ahora solo te queda jugar.

Era un poco mas alta que yo y parecía tener tres o cuatro años más, había algo en ella que irradiaba autoridad, no se si era su voz, su cara calma y seria, o sencillamente que es parte de mi naturaleza rendir mi voluntad ante una mujer que parezca combinar inteligencia y belleza física.

Como puedo estar aceptando algo sin saber que lo estoy haciendo? traté de razonar para ganarme una salida de una situación cada vez mas confusa. Eso no importa, ahora estás acá y si no querés jugar con nuestras reglas vas a terminar como los otros que encontraste en el agua camino a la casa. La chica rubia era una prueba más, la segunda en la competencia, aunque la idea era que salieras vivo de la habitación resistiendo su invitación sexual, no que la mataras. Pero no importa. Estás vivo, no?

Sos el único participante y el premio, si superás las demás pruebas, va a ser vivir la segunda mitad de tu vida cumpliendo tus mayores deseos. Y si pierdo? la chica bajó su mirada como estudiando la piel negra del monstruo muerto sin contestar y arqueando las cejas me extendió la palma de la mano.

Vení conmigo me dijo yéndose por el pasillo. Tenía un culo fantástico, y luego de caminar unos metros se dió vuelta dándose cuenta que tenía mis ojos clavados en su trasero. Se detuvo mirándome en silencio con cara seria.
Si lo que molesta es que te encuentre atractiva -dije- no te preocupes, lo único que me gusta de vos es ese orto fenomenal que llevás ahí atrás y si me vas a seducir como la rubia, tenés que saber que no pienso tocarte ni con un palo a menos que estés atada boca abajo en una cama para pegarte en el culo hasta dejartelo rojo y caliente antes de garcharte.
Hizo una mueca de asombro mirándome a los ojos, casi sonriendo por la amenaza, se dio vuelta sin decir nada y me guió hasta una puerta que daba a un muelle directamente pegado a la casa. Desde afuera se veía que la casa tenía otras habitaciones que salían también al mismo muelle, una a la derecha y otra a la izquierda.

Acá empieza la siguente prueba, ramiro, dijo entonces la chica señalando el agua. El muelle estaba sobre un río de unos doscientos metros de ancho. En el medio del rio habia otra casa y en el muelle de esa otra casa se veían unas personas mirando en nuestra dirección.

Esa gente te está esperando dijo la chica metiéndose en una de las habitaciones. Miré hacia la casa en el medio del río y me pregunté como se suponía que fuera a llegar hasta allá, el agua era transparente y parecía fría. Ellos son los guardianes de tu premio, pero para llegar allá vas a tener que bucear! Le escuché decir desde la habitación. Cuando entré vi que estaba desnuda boca abajo en la cama, las manos atadas atrás de la espalda, la cara apoyada sobre el colchón, las piernas separadas atadas cada una a una pata de la cama, cuatro almohadones abajo del abdómen le levantaban el culo hacia el techo mostrando una coneja perfectamente cuidada. En una de las patas de la cama había colgado un rebenque de gaucho.

-continuará-

Friday, August 01, 2008

la chica del lago





Hace unos años, durante mi tiempo de estudiante de cine, salí de casa un día, harto del calor de mi habitación, harto de los discursos esotéricos de mi vieja. Sali a caminar bajando por Ortega y Gasset hacia Libertador. Para buscar algo de frescura y descansar mi por entonces atormentada cabeza. Salí a caminar por la ciudad buscando aire, espacios verdes, parques, lugares adonde descansar.

Asi paseando llegué a uno de los lagos que estaba inusualmente vacío de gente para un dia de tanto calor. El pasto muy verde, los árboles cargados de hojas, el agua extrañamente clara, la sombra, la brisa fresca, todo el entorno parecía dispuesto a prepararme una tarde de soledad constructiva y saludable.
Llevaba un libro y me tiré a la sombra fresca de un árbol a leer. Desde el lago llegaba el murmullo típico de gente andando en bote, el golpeteo de los remos en el agua, y también risas de uno o dos chicos metidos en el lago nadando, tirándose agua.

El día estaba ideal para nadar, pero como nadie confía en la calidad del agua de esos lagos, hace falta algo de coraje para meterse, sin embargo la risa despreocupada de los chicos me hizo levantar la vista con una mezcla de curiosidad y envidia. Se los veía tan felices que parecía imposible que se fueran a agarrar algo como si el solo festejo ruidoso los protegiera contra cualquier mal proveniente del agua.

Fue entonces que mirando uno o dos patos que pasaban persiguiéndose cerca de la orilla, me di cuenta que el agua parecía extrañamente limpia, no traía el típico olor a estancamiento, ni tenia ese color verde de siempre, habia manchas de agua clara, y me levanté para animarme a meter los pies. Grande mi sorpresa al ver que el agua era en estas manchas no solo clara, sino hasta cristalina dejando ver el fondo que era marron cerca de la orilla y se hacía mas oscuro hacia adentro. Me pareció ver piedras a unos metros, y metí los pies en un agua que me sorprendió con una frescura inesperada. Al ver que no tenia olor me mojé la cabeza y la cara.

Los chicos seguían festejando. Eran cada vez mas. Nadando, salpicándose, jugando con una pelota. Casi automáticamente, por un impulso involuntario me encontré metido hasta la cintura en un lago que parecía provenir de un río de montaña. Hundí la cabeza y nadé un par de brazadas. Y desinhibido y olvidando cualquier miedo de enfermarme buceé hacia el fondo buscando las piedras que me pareció ver un rato antes.

Buceé un par de metros y las piedras podian verse claramente pero estaban mas lejos de lo que me había parecido, algo que me costó asignar al simple efecto de la refracción, porque a medida que me les acercaba, se iban haciendo mas y mas grandes. Luego de cinco o seis brazadas intensas logré darme cuenta que estaban por lo menos a unos diez metros a una profundidad de mas o menos siete. El sol las iluminaba mostrando una superficie irregular y blanca. Seguí avanzando. Tres brazadas, cuatro cinco, diez brazadas. Al llegar a las piedras toqué su superficie rugosa como de granito roto, la más grande era realmente enorme, por lo menos dos o tres metros cúbicos de pura piedra. El aire me daba todavía asique usé la piedra empujándome con los pies para volver por donde había llegado. Luego de nadar cerca del fondo un rato, miré hacia arriba y la superficie parecía estar mas lejos que antes, di un par de brazadas hacia arriba, y volví a mirar hacia abajo, pero me asuste al no ver el fondo, parecía encontrrme en una especie de pozo de agua. Levante la mirada y no vi la superficie, miré hacia la derecha, la izquierda. La superficie no estaba en ningún lugar,

Empecé a nadar con desesperación probando todas las direcciones porque sin saber adonde se encontraba la superficie, cualquier dirección podría ser la equivocada, pero como el aire seguía alcanzandome para un rato más no me agité mas que por el miedo. Fue ahí que vi a mi derecha flotando un cadáver humano, luego otro del otro lado. Invadido -poseído diría- por el pánico empecé a nadar en una direccion constante hasta que a una cierta distancia apareció una especie de construccion que parecia estar suspendida en el medio del agua. Era una cabaña de madera con techo a dos aguas y una ventana con luz. Nadé hacia la ventana y vi que adentro habia claramente movimiento. Golpeé en el vidrio, y la ventana se abrió hacia adentro. Metí a cabeza y me sorprendí al ver que el agua se quedaba fuera mientras solo mi cabeza asomaba hacia el interior de la habitación.

Una mujer muy hermosa, joven y rubia estaba sentada en una cama marinera jugando con el elástico de la cama superior. Me miró y dijo hola ramiro, te estábamos esperando, por favor entrá. La chica se envolvia con un toallón enorme. Una vez adentro me dió la toalla para secarme mostrando su cuerpo perfecto. Bienvenido, dijo la rubia sonriendo mientras se agachaba a mis pies para frotarme las piernas con la toalla, sos el primero que logró llegar hasta acá. Los otros quedaron por el camino, y a esta altura habíamos casi perdido la esperanza de verte llegar. Conmigo parado en el centro de la pequeña habitación, la chica daba la vuelta alrededor mio secándome con la toalla mientras me explicaba adonde me encontraba. Terminó de explicarme que con mi llegada a la cabaña acababa de ganar una especie de concurso bizarro y que me esperaba un premio maravilloso, cuando se quedó detenida enfrente mío mirándome fijamente a los ojos. Lo suyos eran verde claro y tenían una expresion muy dulce y simpatica sin dejar de insinuar un desafío pícaro y sensual. Me acaricó la cara con los dedos y me pasó la mano por el pelo, se me acercó poniendo su cuerpo muy cerca del mio y me besó con una dulzura aniñada que fué rápidamente evolucionando en una pasión violenta.

Me envolvía con los brazos y me llevó a la cama tirándose encima mio, curiosamente, ella parecía cada vez mas fuerte, sus brazos mas grandes, su lengua mas caliente. Garchame, hijo de puta, me dijo entonces sentándose arriba mío, garchame, la puta que te parió, haceme mierda, quiero que me llenes de leche, te quiero dejar vacío, chuparrte hasta el último gramo de semen y sangre. Su voz, totalmente cambiada, sonaba cada vez mas aguda y áspera, hasta ser un chillido como de un tren frenando. De pronto sus ojos al encontrarse con los mios parecían haberse hinchado de sangre, como iluminados con luz propia, furiosamente rojos. Al ver mi cara de susto y asombro se rió llevándose las manos a la cabeza. Con la derecha tiró del pelo rubio, con las uñas de la izquierda se rasgó la piel de la cara arrancándose una especia de máscara humana que dejaba al descubierto una criatura de apariencia reptil y piel totalmente negra y patinosa. Su cuerpo era el de una lagartija gigante con dientes filosos y blancos que asomaban desde una enorme boca en la quie hubiera cabido mi cabeza entera.

Hora de morir, dijo la creatura y se abalanzó arriba mio con los dientes buscando mi garganta. Con la mano izquierda en su cuello ancho y patinoso logré detener la primer embestida, mientras con la derecha manoteé un objeto puntiagudo en una mesa de luz al costado de la cama. Sin saber lo que era -parecía metálico- se lo clavé en el centro del pecho repetidas veces y luego aprovenchando sus moviemientos de retorcimiento la tomé por atrás volviendo a clavarle el objeto que resulto ser un abre cartas en el cuello. Su sangre era amarilla y muy caliente y salpicaba por toda la habitación. Luego de luchar un rato, la creatura murió en el piso de la habitación mientras yo seguía dándole puñaladas para asegurarme que no se levantara.

Me senté en una silla de mimbre que había frente a la cama bajo la ventana por donde entré sin dejar de clavarle la vista al bicho muerto tirado en el piso. Tardé un buen rato en recuperar el aliento, y de pronto me di cuenta que estaba llorando.

-continuará-